MEDIACIÓN Y ARBITRAJE

 

LA MEDIACIÓN

 

La mediación, es la forma de resolver sus asuntos legales antes de llegar a los procedimientos judiciales por sus propios medios, solo con la ayuda de un Mediador siempre imparcial y ajeno a sus conflictos.

Son las partes las pueden iniciar la mediación, o bien puede ser sugerido u ordenado por el órgano jurisdiccional o en algunos casos porque la ley del estado lo establezca así.

El mediador no tiene intereses en ninguna de las partes, interviene en beneficio de ambas.

 

 

Todo son ventajas:


  • Son las partes las que encuentran una solución al conflicto.

  • Existe total autonomía de funcionamiento.

  • Las partes tienen la posibilidad de elegir la forma de resolución del mismo.

  • Es un procedimiento mucho más rápido que la vía judicial.

  • Tiene menos costes materiales, tanto por el tiempo como en lo económico.
  • Y sobre todo previene de conflictos futuros, tanto personales como materiales.


Socialmente:


  • El sistema, reduce la carga de trabajo en los tribunales y disminuye los costes para el sistema judicial.

  • Evita el conflicto social.


La mediación es un proceso estructurado por medio del cual dos o más partes en un litigio intentan libre y voluntariamente alcanzar por si mismas un acuerdo sobre la resolución de un litigio con la ayuda de un tercero neutral y cualificada totalmente ajena al conflicto.

La mediación está considerada una solución más rápida y, en la mayoría de los casos, más barata que los pleitos judiciales. Reduce o elimina el enfrentamiento entre las partes que es inherente al proceso judicial, y les permite mantener su relación profesional o personal más allá del conflicto. La mediación da la oportunidad de resolver el conflicto mediante soluciones creativas que no sería posibles en un pleito judicial

Esta constituye una variante del proceso de negociación. Si bien aplica a esta las mismas reglas generales, el rol de la persona mediadora es el de un facilitador, quien recoge inquietudes, traduce estados de ánimo y ayuda a las partes a confrontar sus necesidades con la realidad. En su rol, la persona mediadora calma los estados de ánimos exaltados, rebaja las inquietudes exageradas, explica posiciones y recibe confidencias.

Estamos inscritos en el Registro del Ministerio de Justicia como Mediadores General, Mercantil, Civil y Familiar a nivel Nacional e Internacional.

 




EL ARBITRAJE

 

El arbitraje es un sistema de resolución de conflictos alternativo a la Administración de Justicia para resolver los conflictos de los particulares que la Ley ha puesto al alcance de los ciudadanos a fin de que estos puedan poner fin a sus diferencias de forma pacífica mediante la intervención de un tercero neutral denominado "árbitro" quien resuelve la controversia a través de un "laudo" (vinculante y equivalente a una sentencia del juez) sin necesidad de acudir a los tribunales de justicia.

Las partes pueden pactar que el arbitraje se desarrolle y se resuelva en derecho o en equidad, para lo cual deberán determinar previamente qué tipo de arbitraje se identifica mejor con la materia y con el conflicto concreto que desean resolver. El tipo de arbitraje elegido no afecta a los trámites del procedimiento pero sí que condiciona la forma en que el árbitro adopta sus acuerdos y resuelve definitivamente la controversia. A falta de acuerdo de las partes sobre el tipo de arbitraje, éste siempre será de derecho porque así lo establece la Ley.

El arbitraje de derecho implica que los árbitros tomen su decisión empleando las normas jurídicas aplicables al caso. Resulta idóneo para resolver conflictos sobre interpretación de cláusulas contractuales y todos aquellos otros conflictos relativos a materias reguladas por normas de derecho imperativo. El arbitraje de equidad implica que los árbitros toman su decisión en base a su leal saber y entender, sin aplicar el derecho. Los árbitros que resuelven en equidad no tienen por qué tener una formación jurídica, sino que pueden ser ingenieros u otro tipo de técnicos con una formación específica en el objeto de la disputa. El arbitraje de equidad es idóneo para resolver conflictos relativos a reclamaciones de indemnización por daños y perjuicios, determinados conflictos de la construcción, división de la cosa común, herencias, etc...

 

 

¿POR QUÉ ACUDIR AL ARBITRAJE?

 

Confidencialidad:

La confidencialidad es no sólo una ventaja sino una característica del arbitraje y uno de los motivos que lleva a muchas personas a optar por el arbitraje como sistema de resolución de conflictos, ya que garantiza a las partes que no se dará ningún tipo de publicidad a las cuestiones resueltas mediante arbitraje.

 

 

La especialización de los árbitros:

Las partes pueden nombrar árbitros especialistas en la materia objeto de la disputa, asegurándose así una resolución de alta calidad técnica.

 

La celeridad:

El arbitraje conduce generalmente a una resolución de la disputa en un periodo más breve que los procesos judiciales. Es un procedimiento rápido y muy ágil en el que las partes pactan los plazos en los que se van a llevar a cabo las distintas actuaciones en el proceso. Salvo acuerdo en contra de las partes, éstas obtienen una solución a sus conflictos en un plazo de seis meses desde la contestación a la demanda.

 

El carácter tasado del sistema de impugnación:

Los laudos no pueden ser objeto de recurso. Contra ellos solo cabe una demanda de anulación por motivos formales y tasados, y los jueces españoles, con carácter general, no revisarán la decisión que sobre el fondo de la disputa hayan tomado los árbitros.

 

Economía:

El procedimiento arbitral resulta en conjunto mucho más económico y rentable para las partes que un procedimiento tradicional. La razón principal radica en que el procedimiento arbitral finaliza con un laudo que es definitivo y firme y en consecuencia ejecutable, sin que pueda ser recurrido en apelación ni casación.

 

Eficacia:

El arbitraje de ASEMED garantiza la eficiencia de las personas intervinientes en nombre de la institución y de los árbitros designados por ella así como la eficacia de las resoluciones que dictan los árbitros.




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